No cobro por lo que hago. Cobro por lo que sé

No cobro por lo que hago. Cobro por lo que sé

Uno de los problemas con los que se encuentra cada día cualquier profesional es la justificación de sus honorarios. En la mayoría de ocasiones que un profesional presta un servicio, dicho servicio es intangible. No se puede ver. Tampoco se puede tocar. Pero se ha prestado. Ha ayudado a alguien.

La mente del ser humano es así. Es mucho más fácil pagar por algo que podemos tocar. También es más fácil pagar por algo por lo que recibimos una contraprestación/beneficio directo. Nadie se plantea ir a un restaurante, comer y a la hora de pagar decir: «No llevo nada encima, te pago el próximo día.» Sin embargo, sí es algo habitual en el mundo de los profesionales decir: «¿Te importa que te pague la semana que viene?» «¿O cuándo haya acabado todo el proceso?» «¿O cuándo tenga mi casa lista?»

Los profesionales no cobran por lo que hacen. Sino por lo que saben. Su conocimiento es lo que vale. Haber adquirido previamente ese conocimiento y asumir la responsabilidad. Eso es lo que realmente vale.

  • Un arquitecto nos presenta un ante-proyecto. Nos parece caro para cuatro dibujos y 5 hojas. No vemos el tiempo que nos llevaría llegar a hacer eso (si podemos). Tampoco vemos las noches en vilo que se ha tirado formándose para llegar a ser capaz de hacerlo.
  • Un abogado nos resuelve una duda jurídica. Nos parece caro, porque ha estado con nosotros a penas 20 minutos. Obtener la misma respuesta por tus medios te hubiera llevado una jornada de trabajo completa. Y no quedarías seguro con la respuesta obtenida.
  • Nos cobran mucho por hacer sentadillas. ¿Quién no sabe hacer una sentadilla? No nos planteamos la formación y preparación previa que hay para que no nos destrocemos las vértebras lumbares mientras ejecutamos el movimiento.
  • Hacer este documento contable es pulsar un botón. No. No es pulsar un botón. Es saber qué botón pulsar. Y asumir la responsabilidad de haberlo hecho correctamente.

Un camino fácil y que puede resultar muy engañoso es del tirar los precios. Muchos profesionales creen que tirando los precios accederán a una mayor cuota de mercado. Error. Debes cobrar lo que creas conveniente, porque previamente invertiste tu tiempo en aprender ese habilidad o ese conocimiento y ahora recoges los frutos de tu inversión. Ahora, tu tiempo de trabajo vale más.

Seas profesional o no, es conveniente pagar por el precio pactado. Luego, ya decidirás si el dinero que has pagado te compensa por lo que has recibido. Si has quedado satisfecho por la respuesta o el servicio adquirido. Pero conviene ser justos y no demorar el pago. Lo que han hecho por ti, aunque no te lo parezca, vale dinero.

 

 

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