Crítica: El Hobbit y cómo cargarse una gran historia en pro de un mayor beneficio

Crítica: El Hobbit y cómo cargarse una gran historia en pro de un mayor beneficio

El hobbit es uno de mis libros favoritos. Es un cuento fantástico y relativamente corto que narra las aventuras de Bilbo Bolsón y trece enanos. Dicen que Tolkien lo escribió originalmente para contárselo a sus hijos cuando se iban a la cama. Lo que realmente consiguió Tolkien es crear un cuento que puede llegar a fascinar tanto a pequeños como a grandes. Un ejemplo de otras empresas que han conseguido esto son Disney o Pixar. La segunda, tiene un buen puñado de películas que aunque pueda parecer que están dirigidas para un público infantil, pueden entusiasmar a todo el mundo. ¡Lograr esto es realmente complicado! Up, Wall-e, Toy Story… es probable que con todas ellas disfruten los más pequeños y los más grandes de la casa. De una forma u otra.

Tolkien lo logró hace casi un siglo con «El hobbit». Pero hoy, Peter Jackson se lo ha cargado. La última trilogía que han llevado a la pantalla ya no es una película que «todo» el mundo pueda ver. Tampoco la consideraría un cuento infantil. Es larga y con un buen puñado de elementos inventados, necesarios para rellenar las tres horas de película que dura cada una de ellas.

No digo que la trilogía de Jackson sean un conjunto de malas películas. A nivel visual es espectacular. Los actores hacen un gran trabajo. Y se nota que hay muchísimas horas de dedicación y perfeccionismo detrás. Pero la historia del Hobbit es un relato corto, frenético y mágico. La trilogía de Jackson no lo es.

El problema ha sido volver a querer hacer una trilogía como sí hizo hace años con el Señor de los Anillos. Éste último, es un libro mucho más largo que El hobbit. Ya no es contado como un cuento para niños. Da para tres películas e incluso más. Pero a nivel de beneficios el Señor de los Anillos funcionó muy bien. Jackson y su productora no han querido matar la gallina de los huevos de oro. Sabían que era beneficio seguro viendo cómo había trabajado la anterior saga en los cines. ¿Por qué hacer una sola película, cuando puedas alargar, inventarte cosas y triplicar los beneficios haciendo tres? Pues porque así te cargas la historia original.

Creo que a muchas empresas les pasa lo mismo. Peter Jackson es probablemente uno de los mayores fans del universo que creó Tolkien. Puede que en el Señor de los Anillos buscara beneficio económico. Desde luego. Pero no me pareció que fuera su principal objetivo. Jackson quería plasmar la gran historia que creó Tolkien en el séptimo arte. Y a pesar de las críticas, hizo una gran trilogía.

Sin embargo, no ha pasado lo mismo con El hobbit. Ha antepuesto el beneficio económico en vez de intentar homenajear el gran cuento que escribió Tolkien. Cuando una empresa consigue diferenciarse o crea un producto que responde bien en el mercado, llega un punto en el que debe elegir si intenta seguir diferenciándose y/o manteniendo el nivel de calidad en su producto, o perder esto y aumentar más rápido los beneficios. Es probable que a corto plazo lo segundo funcione mucho mejor. Pero cuando pasan años, lustros o décadas, la cosa cambia. Jackson tenía en su mano hacer una gran obra. Probablemente con una sola y larga película hubiera bastado. Si me apuras, dos. Tenía todo el presupuesto del mundo y a los mejores actores. Pero ha puesto por delante el beneficio económico y su propio estilo al de la obra original.

Dicen que ha sido el adiós a la Tierra Media. Lo dudo, la Tierra Media y sus historias dan demasiado dinero a Hollywood como para que dentro de unos años no se vuelva a hacer otra trilogía. En mi caso, esperaré con mucha menos emoción las nuevas películas de Peter Jackson que con la que he esperado la trilogía de El hobbit. Porque Jackson ha sido incapaz de mantenerse fiel al gran cuento que escribió Tolkien.

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