El truco para mantener tu Motivación: Porqué haces lo que haces

El truco para mantener tu Motivación: Porqué haces lo que haces

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Mahatma Gandhi fue una de las figuras contemporáneas más importantes par con el pueblo indio. La razón: Porqué ansiaba por encima de cualquier cosa la libertad de su pueblo.

Martin Luther King fue una persona determinante a mediados del siglo XX en Estados Unidos en cuanto a la lucha racial. La razón: Porque quiso abolir las diferencias raciales y que los afroamericanos en Estados Unidos vivieran más y mejor.

Henry Ford cambió por completo la industria del automóvil. La razón: Porque quería que todo el mundo tuviera acceso a un automóvil.

Steve Jobs quería que la tecnología y el arte fueran uno. Porque quería, a su manera, cambiar el mundo.

Y así podría seguir todo el día.

Cuando vamos a empezar un proyecto, en la mayoría de ocasiones lo empezamos con motivación. Con ganas. Sin embargo, y también en la mayoría de los casos, ¿cuánto tiempo somos capaces de mantener dicha motivación? En español hay un dicho que define esto perfectamente: «Arrancada de caballo, parada de burro.» 

Lo que significa, que arrancamos con muchas ganas, pero poco a poco nos vamos desinflando. Hasta quedarnos sin fuerzas. La mayoría de las veces esto sucede al poco tiempo. Unas pocas aguantamos algo más. El que es realmente constante y persistente, aguanta más tiempo. Y hace algo grande.

¿Por qué nos pasa esto a la mayoría de personas, en la mayoría de los casos?

1. Somos incapaces de valorar el largo plazo.

Lee el siguiente artículo: La importancia del Largo Plazo

Los seres humanos, por naturaleza somos incapaces de valorar la importancia del Largo Plazo. Somos impacientes. Esto es normal. Hace unos pocos de miles de años, nuestra esperanza de vida era mucho menor. No sabíamos si íbamos a vivir el día siguiente. Por lo tanto, y de forma instintiva, nuestra naturaleza valora mucho más el corto plazo.

2. El porqué de lo que haces

Parece algo raro. Pero es una pregunta que todos nos deberíamos de hacer antes de emprender un proyecto. Si somos sinceros con nosotros mismos, tendremos la respuesta sobre cómo se va a desarrollar dicho proyecto. En cualquier caso, la respuesta a ese «porqué» debería ser clara: Porque me apasiona.

¿Qué significa que te apasione?

Significa que podrías pasarte el día entero haciéndolo y no cansarte.

Significa que las horas te pasan y no te das cuenta.

Significa que harías eso sin cobrar ni un céntimo.

Analiza lo que haces a diario. Si alguna de las cosas que haces reúne las características anteriores, quiere decir que te apasiona. Y lo que debes hacer es intentar convertirlo en tu estilo de vida. Monetizarlo. Rentabilizarlo. Poder vivir de ello. ¡Sin ser menos importante!

Cuando tengas que tomar una decisión, hazte a ti mismo esta pregunta ¿Por qué voy a hacerlo? Luego, se sincero. No te mientas a ti mismo. 

Algunos ejemplos:

a) ¿Por qué he empezado un proyecto empresarial?

Respuesta incorrecta: Porque quiero ganar mucho dinero. Porque quiero reconocimiento social. Porque no tenía nada más mejor que hacer.

Respuesta correcta: Porque quiero vivir más y mejor. Porque quiero ser más libre. Porque me apasiona lo que hago y quiero sacarle rentabilidad (mediante un proyecto empresarial). Porque quiero mejorar la vida de los demás.

Si eres sincero contigo mismo, analiza la respuesta que te has dado. Parte del éxito o el fracaso de tu proyecto estará directamente relacionado con la respuesta que te hayas dado. El truco sólo funciona si eres sincero.

b) ¿Por qué quieres bajar de peso?

Respuesta incorrecta: Porque quiero que me miren más y mejor cuando vaya a la playa.

Respuesta correcta: Porque el estilo de vida que llevaba no era sano. Porque quiero llegar a la vejez con mejor salud. Porque no quiero ser diabético.

c) La crisis económica y social

La crisis económica y social que hay en la actualidad se ha producido principalmente porque la respuesta a la pregunta ¿por qué vas a hacer eso? No ha sido la correcta. 

La principal motivación de los banqueros allá por el año 2005 era la de firmar más y más hipotecas. Independientemente de la garantía que ofrecieran los compradores. Cuando lo que deberían de hacer hecho realmente es ofrecer crédito siempre y cuando la situación económica del cliente lo permitiera. Para que el dinero fluyera. Pero sin que el país se convirtiera en una gran fiesta durante un tiempo. Para pasar a un funeral al año siguiente.

Muchos ciudadanos españoles iniciaron su proyecto empresarial con el principal objetivo de amasar una fortuna. Rápido y fácil. Constructoras e inmobiliarias. Error.

Los políticos, aún hoy en día, y más en la década anterior, tenían como principal motivación que su partido siguiera gobernando. Al contrario de construir un país más próspero en el largo plazo. Al contrario de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

La respuesta al porqué, no fue la adecuada. Ninguno de ellos hacía lo que hacía porque les apasionara. Porque quisieran construir un lugar mejor y mejorar la vida de los demás. Lo hacían porque parecía fácil. Porque daba dinero. O porque eran corto placistas. Y ahora estamos donde estamos.

El porqué determina la vocación que tiene una persona sobre lo que hace. Algunas profesiones deberían ser completamente vocacionales. De hecho, todas las profesiones y oficios deberían de ser vocacionales. Sin embargo, con algunas debería de ser algo imperativo. Médicos, profesores, políticos. Por ejemplo. Deberían de hacer lo que hacen porque aman hacerlo. Porque les apasiona. Y sobretodo, por el bien común y no individual.

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