Enseñar a nadar, tirar un salvavidas o rescatar a alguien

Enseñar a nadar, tirar un salvavidas o rescatar a alguien

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

Dicen que nuestra personalidad es fruto de los primeros años de vida. De cómo nuestros padres nos han educado. De lo que hemos visto y oído. Cuantos más años pasan, más sólida es la personalidad y más difícil es cambiarla.

Sea cuál sea el problema que tienes, influye directamente la forma en la que nos enseñaron a plantear y a solucionar problemas. Muchos padres dicen que un guantazo a tiempo no viene mal. El guantazo yo lo veo necesario, pero como un símil y no como lo imaginamos en realidad. Es decir, un NO te ayudo es mucho más útil de lo que podría parecer. Que uno mismo aprenda a sacar las castañas del fuego es algo con lo que más tarde o más temprano te tienes que enfrentar. Por eso se dice que ir a vivir al extranjero es tan importante. O por eso muchos padres que fueron obligados a hacer «la mili» la ven ahora tan necesaria para los jóvenes. Creo que simplemente son situaciones en las que aquella persona que siempre había estado a tu lado, ahora no está. Y debes aprender a solucionar los problemas. Cuanto más tiempo pasa, más fuerte es el «guantazo».

Ya sea con un empleado, con un compañero o incluso en algunos casos con un cliente, es importante saber administrar las dosis de ayuda. Toda persona es capaz de hacerlo. Pero si siempre le lanzas el salvavidas o te tiras al agua a recatarla, se acomoda. Y lo más cómodo para esa persona es volver a pedir ayuda para cuando surja un nuevo problema.

Deja un comentario

Pin It on Pinterest