Éxito empresarial: ¿Suerte o habilidad?

Éxito empresarial: ¿Suerte o habilidad?

Una pregunta habitual que nos hacemos es si el éxito empresarial proviene de la suerte o de la habilidad y del esfuerzo. Veamos un momento qué dicen las personas a las que no les ha ido mal en este campo al respecto:

  • Malcolm Gladwell, autor de varios bestseller, escribió en su libro Outliers (afiliado), que el éxito en algo es con conjunto de habilidades y pequeños golpes de suerte. Como ejemplo, dice que Bill Gates obtuvo una enorme habilidad de programación en el momento y el lugar oportuno. Al igual pasa con la habilidad musical de los Beatles. Por lo tanto, Gladwell afirma que el éxito es una mezcla entre la enorme habilidad de una persona y la suerte de tenerla en el momento y el lugar adecuado.
  • Warren Buffet, por otro lado, es algo más humilde. Él mismo se declara como el miembro con más suerte de un grupo de espermatozoides y afirma que le tocó la lotería de los «óvulos».
  • Jeff Bezos, actualmente el quinto hombre más rico del mundo, creador y director de Amazon, dice que el enorme éxito de Amazon es consecuencia de una increíble alineación planetaria. Bromea diciendo que es: «Mitad suerte, mitad buen timing y el resto, echarle cerebro.»
  • Bill Gates va un poco más allá. Dice de él mismo que tuvo suerte de nacer con unas habilidades determinadas. Casi nada.

Probablemente todos ellos están siendo humildes. Muy humildes. Algo de razón llevan.

Sin embargo, existen individuos que logran colocar varias compañías en los más alto. Y no son uno ni dos. Algunos ejemplos son: Steve Jobs, Jack Dorsey fundador de Twitter y Square o Elon Musk. Todos ellos han creado varias compañías con un valor superior al billón de dólares. Si el éxito empresarial se debe principalmente a la suerte, este tipo de empresarios probablemente no existirían.

En 2013, Jack Dorsey twiteó a sus más de dos millones de seguidores: «El éxito nunca es accidental.»

Muchas de las respuestas que recibió fueron negativas. Una de ellas en concreto la escribió el periodista Alexis Madrigal: «El éxito nunca es accidental. Lo dijo el hombre blanco de buena familia.»

Y sí es cierto que las personas que han tenido éxito empresarial han tenido facilidades para hacer algunas cosas. Ya sea por sus habilidades, por sus contactos  o por su experiencia. Pero quizás también estamos infravalorando la capacidad de una persona para trazarse un plan y acabar cumpliéndolo. Cueste lo que cueste. Sin salirse de la carretera. Sin desviarse del camino.

Bill Gates dice que tuvo mucha suerte de nacer donde nació y con las habilidades con las que nació. Es cierto. Otros muchos dicen que tuvo la suerte de estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado aprendiendo programación. Lo que quizás no mencionan tanto es las 18 horas diarias que se tiraba picando código, cómo se dormía con la hamburguesa encima del teclado o su enorme obsesión por crear y centrarse en el software.

Para saber más sobre lo dicho anteriormente, echa un vistazo a la reseña del libro «Los innovadores, los genios que inventaron el futuro.»

¿Podemos analizar la progresión de un negocio de manera objetiva? Desgraciadamente no. Porque el éxito empresarial no se puede testear. No se pueden coger doscientos Google’s en 1999 y ver cuál de ellos tiene éxito y cuál no.

Bill Gross en su famosa charla TED explica que de todas las variables que influyen en que una startup tenga éxito es el timing. Es decir, que el producto ofrecido nazca y se establezca en el momento adecuado. Fundador de varias empresas tecnológicas e inversor de otras muchas, ha realizado un estudio para saber qué factores eran determinantes en la evolución de una startup. Llegó a esta conclusión. AirB&B se fundó en el momento adecuado; la crisis subprime llevó a que mucha gente se planteara alquilar parte de sus casas. Ya lo menciona Jeff Brezos anteriormente respecto a Amazon, «mezcla entre timing, suerte y cerebro…»

  • La idea.
  • El equipo que ejecuta la idea.
  • El momento en el que se ejecuta la idea.
  • La financiación que recibe la idea.

Según Gross, el factor más importante no es la propia idea en sí, ni tampoco la falta de financiación que pueda tener. Sino el momento en el que se pone en marcha y el momento en el que el mercado la recibe.

Gross pone de ejemplo la empresa que fundaron en 1999, llamada Z.com. Dicha empresa se disponía a basar su producto en el entretenimiento online. Es decir, series y películas online. Legal. Llegaron a tener un buen apoyo. Incluso de personajes famosos de Hollywood. Sin embargo, el proyecto fracasó. ¿Por qué? Internet no estaba lo suficientemente desarrollado y la banda ancha en Estados Unidos no ofrecía velocidad suficiente como para poder reproducir vídeo en línea como la empresa quería. Además del problema de los códecs…

Sin embargo, dos años después llegó Adobe Flash y resolvió otros problemas de códecs. La banda ancha mejoró notablemente. Unos jóvenes pusieron en marcha un proyecto llamado YouTube.

 

Cada empresa empieza con unas determinadas circunstancias. Y son únicas. Únicas por el momento, el lugar y las personas que la componen.

Desde el Renacimiento, pasando por mediados del siglo pasado, la suerte fue algo que dependía de la maestría. Que se podía dominar y controlar. Todo el mundo estaba de acuerdo en que una persona se debía centrar en aquello que podía hacer y olvidar el resto. Ralph Waldo Emerson, escritor, filósofo y poeta estadounidense, una vez escribió:

Un hombre débil cree en la suerte y en las circunstancias, uno fuerte cree en la causa y el efecto.Ralph Waldo Emerson

En 1912, después de convertirse en el primer explorador en llegar al polo Sur, Ronald Amundsen escribió:

La victoria espera a aquel que lo tiene todo en orden. Suerte lo llaman… Ronald Amundsen

Hace mucho tiempo. Personas más viejas y mayores que nosotros, creían en crear y construir su propia suerte. En trabajar duro.

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