La fuerza del interés compuesto

La fuerza del interés compuesto

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No vamos a tener jubilación tal y como la conocemos hoy en día. Si pretendes llegar a los 65-67-70 años para empezar a vivir la vida, cometes un error. Si pretendes recibir una prestación por tus años de duro trabajo, también.

Se estima que aquellos natos después de 1958 no dispondrán de jubilación. Es sencillo de comprender; el sistema de pensiones se planteó hace unos cuantos años, en base a una serie de parámetros que hoy en día han cambiado por completo. La esperanza de vida a aumentado en varios años. El nivel de actividad se ha reducido considerablemente (sí, hay más paro). Y el país engorda y engorda su endeudamiento. Simplemente es insostenible.

Por desgracia, tu capacidad laboral tampoco va a ser infinita. A partir de cierta edad, tu fuerza se va a ver reducida. Cada año que pasa, más.

Empezar a invertir tus ahorros, ser exigente con destinar parte de tus ingresos a ello, es uno de los posibles caminos para llegar a tener esa jubilación de la que hablamos. Hay que pararse y pensar en ello.

El interés compuesto actúa exponencialmente. Es brutal. Al contrario que tú, gana fuerza con los años, logrando su plenitud durante la vejez. Algunos datos:

  • Ahorrar 250€ al mes, lo que supone de media la cotización a la Seguridad Social de un autónomo, e invertirlo de forma que reporte un 5% anual, al cabo de unos 30 años puede suponer un montante final de unos 200.000€. Aproximadamente.
  • Esos mismos 250€ ahorrados e invertidos en un ETF que replique la rentabilidad del S&P500, reportarán un 11,5% anual (lo que ha dado de media anual hasta ahora), que al cabo de 30 años pueden ser unos 660.000€.

Para leer algunas historias sobre cómo actúa el interés compuesto, échale un ojo a este artículo.

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