¿Podemos ser felices en el trabajo?

¿Podemos ser felices en el trabajo?

Tiempo medio de lectura: 2 minutos

-«¡Debemos!»

Es responsabilidad individual de cada persona esforzarse e intentar trabajar en un entorno feliz.

Mucho se ha escrito sobre ello, y esperar una felicidad demasiado grande ya es un impedimento para la propia felicidad.

Al igual que la «generación Y» o «generación del milenio», que han crecido en un ambiente feliz, sin estar educados en la frustración, es normal que luego los trabajos no les satisfagan y acaben rotando exceso, en lugar de «navegando»…»yendo a la deriva», donde la marea les lleve.

Empresarios y trabajadores, co-workers, socios, asociados, autónomos dependientes y autónomos independientes, freelance, asalariados cualificados, cargos de confianza, oficios varios, todos… todos… todos…y cada uno de ellos, tiene su grado de responsabilidad en que el ambiente del trabajo sea agradable. Siempre desde el respeto, desde la asertividad, desde la empatía,…

Hay empresarios horribles que su única voluntad es explotar al máximo al trabajador (al que se deje, al que no pueda elegir,…), al igual que también hay trabajadores que «quemados» de la vida y de otros puestos, intentan escaquearse en su horario de trabajo, evadir responsabilidades, no pensar, transitar en la jornada lo más sutilmente posible sin tener que dar palo al agua más que lo estrictamente necesario.

¿Tu quien eres?

Mi opinión es que hay un grueso de empresas, empresarios, trabajadores, mandos intermedios, que hacen muy bien su trabajo. Cada día encuentran un motivo para ir contentos a sus puestos y se esfuerzan para que aquellas horas sean productivas para ellos y para la empresa. Si uno está motivado, lo transmite a los clientes, y ello se traduce en productividad. Y son muchos los empresarios que a fecha de hoy, se esfuerzan por cumplir con los salarios pactados, intentar pagar antes de acabar el mes, no hacer recortes de sueldo por unidad de tiempo pactado, y además, intentan cumplir con la legalidad (Hacienda, Seguridad Social, prevención de riesgos, licencias municipales, protección de datos, )… todo ello luchando contra la morosidad instaurada en nuestro país, y contra el halo de lowcost que parece haberse apoderado de la mente del consumidor.

Todo es una cadena… si el consumidor pide lowcost, qué hace el empresario, o bien pagar menos a los empleados, o bien exigirles más producción. Esto sucede sólo en los sectores que no se puede sustituir al empleado por una máquina, pues en caso de poder hacerlo, la inversión en la máquina generará más productividad a largo plazo (sin bajas, sin vacaciones, sin quejas, …).

Cada persona, sea cual sea su roll en la relación laboral, además es consumidor.

¿Qué tipo de consumidor eres? Acaso vuelas en lowcost, compras en Groupon, ¿buscas las ofertas de las grandes superficies, …?

Plantéate si donde trabajas es un negocio local, y si tus clientes hacen lo mismo que tú como consumidor, ¿qué futuro le ves a tu puesto de trabajo?

 

Deja un comentario

Pin It on Pinterest