Procastinación: Cómo cambiar el entorno nos ayuda a evitarla

Procastinación: Cómo cambiar el entorno nos ayuda a evitarla

La procastinación. Un problema que siempre ha estado presente en el ser humano. Ya en la antigua Grecia tenían un nombre para referirse a este hecho: akrasia.

Los griegos describían akrasia como un problema en el comportamiento del ser humano: falta de auto control. La persona no era capaz de hacer lo que tenía que hacer y retrasaba o delegaba las tareas más importantes. Es el hecho de hacer algo, cuando sabes que realmente deberías de estar haciendo otra cosa. Muchos artistas y escritores han sufrido la procastinación durante la creación de su obra.

George R.R. Martin es un nombre que probablemente le suene. Autor de la saga «Canción de Hielo y Fuego». ¿Todavía no? El primer libro de esta saga se llama «Juego de Tronos». Ahora sí. Teniendo en cuenta que cada libro de los escritos por G.R.R. Martin en la saga de «Canción de Hielo y Fuego» tiene alrededor de 300.000 palabras, hay que decir que el tipo escribe. Y mucho.

Parecerá una tontería, pero el editor de textos que utiliza Martin para escribir sus novelas es de la época en la que Microsoft todavía tenía como principal producto MS-DOS y Windows sólo era un proyecto. Vamos, hace unas cuantas décadas.

La parte positiva de esto es que Martin a penas tiene distracciones en su ordenador. Dispone de una máquina que funciona con MS-DOS y el programa en concreto,WordStar 4.0, es exageradamente sencillo. Por lo que no tiene acceso a páginas como Facebook. Ni Twitter. Ni periódicos, o feeds o cualquier otra web de cotilleo. Simplemente en su pantalla aparece un procesador de textos muy antiguo. Y a Martin sólo le queda aporrear el teclado.

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WordStar 4.0

Aún así los fans de Juego de Tronos están muy preocupados por los largos períodos que pasan entre la publicación de un libro y otro y el estado de salud del hombre; que ya tiene 67 años y va un poco pasado de peso. También, teniendo en cuenta la edad de Martin, quizás empezó a escribir con este procesador de textos y es reacio a cambiar. Lo cual le es beneficioso, dicho sea de paso.

Otro ejemplo. Hace un tiempo, el principal editor de Víctor Hugo le dio un plazo bastante holgado para la presentación de su nueva obra. Sin embargo, el prolífico autor, procastinó el trabajo hasta que a penas le quedaban un par de meses para la fecha límite. Nadie creía que podría presentar a tiempo su nueva obra. Victor Hugo decidió sacar fuera de su casa toda la ropa y quedarse desnudo. Lo único que tendría para taparse sería una gruesa manta, la cual se pondría alrededor mientras estuviera trabajando. Esto le ayudó a no poder salir de casa. Estando todo el día en su choza, no le quedó otra alternativa que escribir, escribir y escribir. Consiguió presentar a su editor su nuevo trabajo un par de semanas antes de que se cumpliera la fecha límite.

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Victor Hugo

Ambos autores se ponen limitaciones y cambian su entorno para evitar la procastinación. Esto lo podemos aplicar en casi cualquier ámbito de nuestra vida.

Y aquí va otro.

Warren Buffett es probablemente uno de los mejores inversores de la historia, por no decir el mejor. En varias ocasiones Buffett ha afirmado que se pasa el día leyendo y pensando. En diferentes porcentajes según le pegue, pero su trabajo es ese. Para ello, Buffett también ha asegurado que no dispone de ordenador, televisor, teléfono móvil o cualquier otro artilugio que le comunique con el exterior. Simplemente un teléfono para que su secretaria le pueda pasar determinadas llamadas entrantes. Una vez más, Buffett ha condicionado su entorno para que sólo le quede leer y pensar; tal y como él mismo dice que hace durante todo el día.

Warren Buffet en su oficina. Foto de famousworkspaces.tumblr.com
Warren Buffet en su oficina. Foto de famousworkspaces.tumblr.com

1. Cambiar el entorno

Como he dicho antes, G.R.R. Martin, Victor Hugo y Warren Buffett cambiaron su entorno para que fuera más fácil empezar y no caer en la tentación de hacer otras cosas. Con métodos muy distintos, pero efectivos. Uno limitaba su ordenador a que sólo pudiera escribir. El otro limitada su ropa para no poder salir de casa y que sólo le quedara comer, dormir y escribir. Finalmente, Buffett sólo tenía un escritorio, una silla y un porrón de libros o estados financieros para leer.

Hay muchas ocasiones en la que no nos apetece empezar una tarea o continuarla. La postergamos una y otra vez, hasta que el tiempo se nos echa encima. Limitar el entorno y las distracciones puede ser una buena forma de que no quede otra cosa para hacer. Todo pasa por analizar qué nos hace procastinar e intentar modificar lo que nos rodea para eliminarlo.

  • Si son determinadas páginas webs, bloquear el acceso a ellas.
  • Si son algunas relaciones sociales, alejarse y evitar el contacto durante un tiempo. Quizás baste con un día.
  • Si el smartphone está provocando que uno esté continuamente revisando el estado del Whatsapp o Facebook, es mejor alejarlo. Ponerlo en modo noche y configúralo para que sólo entren determinadas llamadas y mensajes de personas importantes.

2. La regla de los 2 minutos

Es algo muy sencillo. Personalmente me ha dado buenos resultados. Se trata de hacerse un pequeño auto engaño. Decir que sólo vas a ponerte durante dos minutos a hacer la tarea pendiente. Dos minutos y luego hacer un descanso.

Para leer más, «La regla de los dos minutos».

Lo más difícil es ponerse con aquello que tenemos pendiente. Utilizando esta pequeña y sencilla técnica, nos quitamos presión y relativizamos la enorme, difícil y/o tediosa tarea que tenemos por delante. Saber que sólo son dos minutos nos ayuda a ponernos manos a la obra. Una vez han pasado los dos minutos, es sorprendente como ya estamos metidos en el ajo sin habernos dado cuenta y todo es más fácil. Recuerde, sólo dos minutos.

3. Pequeños descansos. Pero que sean pequeños

Trabajar durante largas horas disminuye la capacidad de concentración y la fuerza de voluntad. Realizar pequeños descansos para desconectar es fundamental para que la productividad se dispare. Sin embargo, los descansos deben ser pequeño y se debe desconectar de verdad.

Si está frente al ordenador y su descanso es abrir un periódico deportivo, realmente no está desconectando como debería.

Si los «breaks» son demasiado largos, se corre el riesgo de que cueste volver a retomar la tarea. De ahí que las interrupciones suelan ser uno de los peores enemigos para la productividad. Tener interrupciones que nos separan de una tarea durante más de diez minutos provocan que nos cueste mucho más retomar la tarea. Por ello, descansos sí, pero no demasiado largos ¡O al menos durante las primeras horas!

4. Strict Workflow, para la técnica de Pomodoro y evitar el acceso a determinadas webs

Existen muchas herramientas de productividad para Google Chrome. Una de ellas puede ser especialmente útil porque combina el punto uno y el punto tres, mencionados anteriormente.

Lo que conseguimos con Strict Workflow es seguir la regla de Pomodoro, que establece períodos de trabajo de 25 minutos, con descansos de 5 minutos entre cada uno. Por lo que estamos estableciendo pequeños descansos periódicamente. Además, esta herramienta nos permite bloquear una serie de páginas web, para que mientras estemos trabajando simplemente no podamos acceder.

Algunas de las páginas web que vienen bloqueadas por defecto son Facebook, Twitter, Reddit, y en general el resto de redes sociales. Sin embargo, podemos añadir la url que queramos.

Realmente puede ser bastante molesta cuando la tenemos en marcha, porque funciona. Una de las primeras veces que la utilicé vi que me impedía entrar en Youtube, por ejemplo. Al final, nos ayuda a evitar la procastinación.

5. Conclusión

Procastinar es muy fácil. Tendemos a ello y es normal. Una buena forma de evitar la procastinación es cambiar nuestro entorno. Analizar lo que nos provoca retrasar tareas y eliminarlo durante períodos de tiempo determinados.

Con la fuerza de voluntad pasa algo parecido. Cambiar el entorno simplemente facilita el hecho de que tengamos que aplicar más o menos voluntad. Procastinar es también un tema de fuerza de voluntad. Cuanta menos tenemos, más tendemos a procastinar. Sin embargo, eliminando las posibles distracciones que pueden haber en nuestro entorno facilitamos mucho la tarea y requerimos de menos voluntad para hacer lo que realmente tenemos que hacer.

[box]Recursos:

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