¿Tomar duchas de agua fría?

¿Tomar duchas de agua fría?

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Empecé a ducharme hace más de dos años con agua fría por las mañanas. Sólo por las mañanas. No ha sido estricto, pero sí que estimo que durante el año han representado más del 80% de las duchas matinales. El efectivo positivo que he visto es que a penas me he constipado dos veces en dos años. No me he tenido que quedar en cama, ni tampoco he tenido fiebres altas. Han sido un par de días con un poco de moco. Correlación no implica causalidad, y mucho menos en este caso. No puedo evidenciar que no haya enfermado por esta razón, pero anteriormente sí que caía una o dos veces al año y tenía que estar en cama varios días. Personalmente seguiré haciéndolo. 

Dicen que las duchas de agua fría ayudan a evitar los resfriados. Activan tu sistema y te hacen más resistente a los cambios de temperatura. En realidad, no lo he contrastado. Tampoco conozco a nadie que lo pueda confirmar.

Lo que sí que es cierto es que cuando el tiempo empieza a refrescar, como ahora, es difícil poner la ducha con agua fría y meterse dentro. En verano cuesta poco. Hace mucho calor, y es lo que te pide el cuerpo. Pero por estas fechas, la cosa cambia. El cuerpo te pide todo lo contrario. Sin embargo, ¿por qué no forzarte a poner el agua fría, meterte de bajo y aguantar durante unos minutos?

Porque es una tontería. Me gustan las duchas de agua caliente. Ok. Es legítimo por tu parte.

Las duchas de agua fría se pueden utilizar como analogía en muchas decisiones que tomamos en nuestro día a día. Vendría a ser una de las formas más básicas que hace referencia a salir de la famosa zona de «confort». Cuando pones el grifo de agua fría, por tu cabeza empiezan a pasar todo tipo de pensamientos negativos. Sobre lo malo que es ducharse con ese agua tan fría. Y sobre la soberana tontería que estás a punto de hacer. Tu chimpancé es cómodo. Quiere confort. Seguridad. Ten en cuenta que en la selva, nuestras principales motivaciones eran la supervivencia y la procreación. Y tu chimpancé no ha cambiado mucho desde entonces. Él te va a convencer a toda costa para que no lo hagas. Las auto-excusas suelen ser las peores. Nos convencemos a nosotros mismos con una facilidad pasmosa. La creatividad que tiene el ser humano para generar ideas sobre cómo no hacer algo es increíble.

Pero conseguir vencer esos pensamientos y meterte debajo del agua fría hace que estés saliendo de tu zona de confort. Estás rompiendo la rutina del día a día. Estás haciendo algo diferente al resto. Estás domando tu voluntad y haciéndola más fácil de dirigir en el futuro. Estás perdiendo el miedo a situaciones que piensas que potencialmente pueden ser incómodas, pero distan mucho de serlo realmente.

Ser capaz de tomar una ducha de agua fría durante una semana, un mes, o un año es ser capaz de emprender una idea que has tenido. Significa ser capaz de hablar con el chico o la chica que ves cada día pero que no has cruzado palabra. Significa irte a trabajar o a estudiar a un país con una cultura y un idioma que desconoces por completo. Significa, en su justa medida, salir de la zona de confort.

La próxima mañana que te vayas a duchar, en vez de hacer lo que harías habitualmente, fuérzate a una situación más incómoda. Domina los impulsos que tiene tu instinto más primitivo de confort con el agua caliente. Haz algo diferente a lo que hacen el resto. Pon el agua fría y métete dentro sin pensarlo mucho.

Temperatura frías incrementan sensibilidad a la insulina

La diabetes de tipo 2 es una de las mayores pandemias hoy en día en los países desarrollados. Hemos cambiado nuestro estilo de vida radicalmente. Ahora nos movemos mucho menos que antaño y además, tenemos acceso a alimentos constantemente. Muchos de estos alimentos por desgracia están repletos de azúcares refinados. El consumo de carbohidratos se ha disparado. También hemos aumentado nuestra esperanza de vida.

Todo esto provoca que existan muchos diabéticos de tipo 2. Es decir, no nacen con esta enfermedad, sino que su estilo de vida les provoca esta enfermedad.

Parece que la diabetes de tipo 2 está relacionada en cierta manera con la temperatura ambiente que tenemos. Cuanto más calor, mayor posibilidades de contraerla a largo plazo.

Autores creen que la activación del tejido adiposo multilocular o pardo, puede contribuir a que esto se produzca. El tejido adiposo pardo es un tipo de grasa que incrementa el metabolismo con el principal objetivo de aumentar el calor corporal.

Las duchas de agua fría y otros tipos de exposiciones a ambientes frío pueden ser efectivos a la hora de incrementar el receptor GLUT4 y mejorar la sensibilidad a la insulina. [

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