Compra Impulsiva

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Comprador Impulsivo
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¿Qué es una compra impulsiva?

En el mercado hay de todo y la presencia de consumidores impulsivos también existe, porque mucha gente suele dejarse llevar por la emocionalidad a la hora de adquirir un bien o servicio.

Es lo opuesto a un comprador racional, que analiza primero las bondades del producto, busca ofertas y se decide solamente cuando verifica que el producto cumple con los requisitos de calidad y rendimiento, por decir lo menos.

En los estudios realizados acerca de este tipo de consumidor se ha establecido que no suele sentir ningún tipo de arrepentimiento, lo cual no sucede con el compulsivo, quien sí muestra cierto deseo de cambio frente a la adicción de comprar cosas que no necesita.

¿Qué es el comprador impulsivo?

Qué es el comprador impulsivo
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Aunque siempre existe un grado de emocionalidad en una compra, esta se exacerba en los consumidores compulsivos, que suelen satisfacer sus gustos, no necesariamente sus necesidades, ya que no priorizan.

Al comprador impulsivo lo mueve la fascinación inicial por un producto, sea novedoso o no, motivado por sus colores, por un empaque llamativo, audaz.

También lo mueve una publicidad efectiva, que promociona un producto constantemente en las redes sociales y medios tradicionales de comunicación, sin que intermedie un análisis de los pros y los contras asociados.

¿Cuáles son los productos de compra impulsiva?

Por lo general, las compras de consumidores con este perfil emocionalmente dispendioso, se traduce en la búsqueda de productos de bajo precio, baratos, que se consumen a diario, como bisutería, golosinas, bolígrafos, calendarios, agendas, prendas en rebaja, etc.

Cabe destacar que el consumidor compulsivo está influido por algunas de las siguientes variables:

Existencia de ofertas

Compra lo que sea que esté en oferta, porque no puede dejar pasar una oportunidad como esa, así no necesite para nada el producto, así no le sea de utilidad.

Ostentación

Se persigue con la compra de todo tipo de productos de marca, como ropa, perfumes, zapatos y más, una ostentación que le conceda cierto estatus al consumidor, a fin de aparentar un nivel de vida superior, cuando en realidad no es así.

Acá puede incluirse un factor determinante que mueve a la compra: la búsqueda de aceptación social, que se traduce en comprar bienes o productos de “moda” y de lujo.

Ambiente donde se realizan las compras

Las cadenas de supermercados y las tiendas por departamentos son especialmente asiduas al estudio del comportamiento de los consumidores, a quienes suelen atraer con vitrinas llamativas y pisos repletos de productos que incitan a los compulsivos a llevarse cuanto producto sea posible.

La presentación de los productos en las tiendas por departamentos se estudia previamente, a fin de estimular sensorialmente al consumidor, para que adquiera, por ejemplo, más medias o pantalones y zapatos de los que realmente necesita.

¿Qué hacer con un comprador impulsivo?

Qué hacer con un comprador impulsivo
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Es indudable que en estos tiempos de crisis económica derivada de la prolongación de la pandemia de COVID-19, las compras compulsivas no pueden pertenecer a la rutina cotidiana, porque pueden arruinar el presupuesto familiar.

Se impone entonces ejercer un control sobre las compras, definir cuáles son las verdaderamente necesarias antes de salir, para evitar distracciones y caer en la tentación de sucumbir en un centro comercial o tienda.

Preguntarse entonces cuántos pares de zapatos puedo comprar, pasa por contar cuáles tenemos en casa disponibles. Por qué vale tener 40 pares? ¡Son más de uno por día!

No se deben satisfacer ni calmar la ansiedad o las emociones negativas, con apoyo en compras de productos innecesarios, porque esto refuerza una conducta inadecuada, que raya en la adicción, en la búsqueda equivocada de saciar la ansiedad, sin que se consigan las raíces del problema.

En caso de que ninguna de estas medidas surta efecto, entonces el comprador impulsivo debe buscar ayuda profesional, especializada, porque seguramente el problema ya ha traspasado la frontera permitida y se ha transformado en una adicción que puede llevarlo a la ruina.

¿Cómo dejar de ser un comprador impulsivo?

Para evitar las compras innecesarias, es preciso seguir las siguientes recomendaciones:

  1. Es necesario definir el propósito de la compra y no extenderse en el tiempo, usando una lista de prioridades que debe ser respetada.
  2. Una forma de evitar compras innecesarias consiste en medir el tiempo invertido. Para ello, es preciso calcular cuántas horas productivas perdimos. Contarlas nos hará entender que hemos perdido tiempo productivo. Es decir, si gastamos unas 6 horas en la tienda por departamentos, y nos llevamos varios productos baratos, en realidad hay que sumar cuánto dejamos de percibir por cada hora si nos pagarán ese tiempo útil de trabajo.
  3. Evitar las compras en grupos es otra buena medida que reduce el nivel de emocionalidad y la imitación. Más aún si nos topamos con un comprador compulsivo.
  4. Al ingresar a una tienda, debemos ir directo a buscar el producto que verdaderamente necesitamos, sin dar muchas vueltas ni recorridos innecesarios. Incluso, se puede cronometrar el tiempo invertido al activar la cuenta con ayuda del reloj digital de muñeca.
  5. Ahorra mejor y de esa manera podrás invertir en viajes y en experiencias de vida más productivas, como cursos, capacitaciones, convivencias y entrenamientos.
  6. Finalmente, es conveniente fijarse metas de compras a 30 días. Es decir, no ir a comprar nada antes de que transcurra un lapso prudencial. De esta manera, aprendemos a respetar las prioridades, las compras necesarias para que nuestra vida sea más placentera, evitando caer en el consumismo.

Dicha lista debe estar en un sitio visible de la habitación, a fin de convertir esta práctica en un hábito que se respete mes a mes.

Ejemplo de una compra impulsiva

Por ejemplo, un comprador impulsivo incurre en el error de que cuando acude a un supermercado o mercado municipal para adquirir bienes esenciales, productos de la dieta diaria, opta por comprar aquellos que no son indispensables.

Compra productos que no consume habitualmente, a pesar de que lleva consigo una lista de prioridades, termina por pagar productos no esenciales, incluidas golosinas. Así las cosas, el carrito del automercado se llena con alimentos no esenciales para la mesa y paga más que lo habitual.

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