Deuda Subordinada: [Concepto, Implicaciones, Emisión y Tipos]

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Existen en el mercado financiero títulos de valores fijos llamados deuda subordinada. Tienen un rendimiento explícito y suelen ser emitidos por lo general por grandes sociedades y entidades de crédito.

Una característica de estos títulos consiste en que el cobro de los intereses depende de cierto nivel de beneficios, pero suelen dar una mayor rentabilidad que otros activos de deuda existentes en el mundo de las finanzas.

Deuda Subordinada

Aspectos relacionados con la deuda subordinada

Cuando se habla de deuda subordinada también se alude a emisiones de bonos que algunas entidades bancarias en España utilizan para lograr liquidez monetaria.

No obstante, expertos en la materia advierten que este instrumento financiero tiene un perfil inversor un tanto especial, por lo que no es para cualquier inversionista.

Se recomienda a inversionistas profesionales o quizá a personas particulares conscientes de los riesgos asociados con estos títulos, además de que es super recomendable conseguir ayuda profesional antes de asumir una operación tan compleja como esta que requiere cierta cautela.

A fin de que se comprenda bien en qué consiste una deuda subordinada, es preciso antes que nada explicar lo siguiente: es una fórmula que aplican muchas entidades de crédito cuando necesitan hacerse de liquidez, cuando buscan fuentes de financiamiento.

Otro dato importante es que este tipo de deuda es transmisible. Esto quiere decir que se puede vender y comprar con toda libertad.

¿Quién emite las obligaciones subordinadas?

Se trata de títulos de renta fija muy apetecibles, porque justo al momento de adquirirlos el inversor sabe anticipadamente cuál es el capital y los intereses que le serán entregados tras haber prestado determinada cantidad de dinero a la entidad que los emite.

Además estos títulos pueden ser indefinidos o tener una fecha de vencimiento. Entre sus características fundamentales, tenemos:

Riesgo muy elevado

Una de las características fundamentales de la deuda subordinada es el alto riesgo implícito de la operación, porque tal y como lo indica su nombre, el cobro de capital e intereses va a depender del nivel de beneficios que alcance la entidad bancaria que emitió estos valores. Si le va bien, estaremos garantizados, caso contrario colgaremos de un cuerda floja.

Alta rentabilidad

Tal y como reza la ecuación económica, a mayor riesgo mayor rentabilidad. Esto es inobjetable en el caso concreto de la deuda subordinada y se convierte en el atractivo más importante, porque representa una ventaja prácticamente insuperable frente a otros instrumentos financieros.

Capacidad de cobro reducida

Uno de las grandes desventajas, sin embargo, puede causar miedo y espantar inversionistas, porque en caso de que la entidad bancaria que los emite se declare en quiebra o bancarrota, primero cobran otros: los acreedores ordinarios y si quedan recursos remanentes, entonces procedería que cobraran los inversores de deuda subordinada.

Así que queda claro que debe ser imperativo analizar primero cuál es la situación de la entidad que los emite, no sea que sobrevengan sorpresas desagradables.

Carácter hibrido

Tiene la particularidad de que como algunas de sus características guardan semejanza con el llamado capital ordinario de las entidades de crédito, entonces puede ser contabilizada como recursos propios sin que sea así. Esto le da un carácter híbrido muy poco subestimado por los contables y economistas.

¿Dónde se negocia la deuda subordinada?

Cualquier persona puede acceder al mercado financiero secundario de renta fija para comprar y vender deuda subordinada, pero cuando se hace por primera vez, sucede que se negocia en el primario. Después pasará al otro mercado.

¿Qué tipos de deuda subordinada existen?

Son tres los tipos principales de deuda subordinada. Veamos.

Deuda subordinada redimible

Es un tipo de deuda que tiene una fecha expresamente definida cuando una entidad de crédito recibe el dinero que le prestas, por lo que de antemano sabrás cuándo regresará a ti el capital, y los intereses ganados.

Deuda subordinada no redimible

Contrario al caso anterior, en este tipo de endeudamiento, no existe una fecha previamente fijada para que la entidad crediticia asuma el apoyo de la deuda y sus intereses. Aunque suene raro, es una deuda que se tilda de perpetua.

Deuda subordinada convertible

Quizá sea la más recomendable de asumir por los inversionistas, porque se trata de una deuda que puede convertirse en acciones una vez que se cumple el plazo previamente convenido con la entidad, por lo que el capital se transforma en participaciones accionarias.

Uno de los problemas de estos títulos sucede cuando por ejemplo deseamos venderlos y la entidad crediticia entra en un período de crisis. Difícilmente se conseguirá algún comprador interesado, debido a que resulta cuesta arriba hacer la operación cuando hay de por medio un elevado riesgo económico y miedo a una quiebra.

Así las cosas, es improbable conseguir algún comprador. Finalmente, estos títulos tributan al igual que el resto de la cartera de activos de rendimiento fijo de capital inmobiliario, como también se los considera. Se establece un alícuota de uno 18% integrada a la renta del ahorro

Acerca del autor

Redactor y editor | agomis@autorizadored.es | + posts

Mi nombre es Arnau Gomis y soy de Sabadell.

Hace aproximadamente tres años que empecé a escribir, publicar y editar artículos en diferentes páginas webs.

Estoy especializado finanzas e inversión. Me encanta invertir en empresas y en activos, en especial: acciones de empresas que tienen fuertes ventajas competitivas.

Estoy graduado en Administración y Dirección de Empresas por la UOC, con máster en "Especialización en Decisiones de Inversión". Por otro lado, actualmente estoy estudiando y preparando el CFA.

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