Corralito

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Corralito
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¿Qué es el corralito bancario?

Cuando sucede un corralito a nivel financiero o bancario, se producen medidas restrictivas oficiales que impiden la fuga masiva de los depósitos de los ahorristas.

Quienes pretenden proteger sus fondos de una quiebra o default con esta acción desesperada que termina de hundir la banca. En pocas palabras, la libre disposición del dinero no existe.

El término fue acuñado en Argentina, país sudamericano que ha vivido desde hace 30 años una inestabilidad económica de grandes proporciones.

¿Cómo se vivió el corralito en Argentina en el 2001?

Cómo se vivió el corralito en Argentina en el 2001
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Popularmente, el corralito recuerda un momento muy negro en la historia política, social y económica de Argentina, a partir del año 2001. La tierra del Tango estaba agobiada por malas políticas macroeconómicas, se ahogaba en una creciente deuda externa pública, cifras de desempleo altísimas con tres de cada diez trabajadores sin trabajo.

Una pobreza creciente que había subido a más de un total de 35%, deflación de -1,1%, desinversión privada, sin grandes oportunidades de crecimiento económico, y el cierre de unas 20.000 pequeñas y medianas empresas.

Entre otros males no tan menores, como una ley aprobada décadas atrás que anclaba el valor de la moneda (el peso) al dólar, lo cual empujaba la demanda de la moneda estadounidense, mientras el país estaba imposibilitado de generar esa divisa.

Para colmo de males, el 97% de la deuda externa argentina era en dólares. Y frente a la imposibilidad de pagar a sus acreedores, el gobierno acudió al Fondo Monetario Internacional (FMI) en busca de dinero urgente a través de la renegociación de la deuda.

Pero sobrevino otro fracaso estrepitoso y como no se frenaba la fuga de capitales el FMI suspendió los desembolsos, lo cual provocó una corrida masiva de los fondos en la banca.

En ese entonces, en Argentina se produjo una medida de emergencia de alto coste para todos:  la imposibilidad de efectuar retiros normales de los dineros depositados por los ahorristas en el sistema bancario nacional.

En medio de una serie de restricciones adoptadas durante el breve gobierno de Fernando de la Rúa, en el mes de diciembre del año 2001, con un gran objetivo: impedir la fuga de capitales, ante un incremento en los retiros de fondos.

Ya que por ejemplo, un mes antes, los depósitos cayeron a 67.000 millones de dólares y el país estaba quemando todas sus reservas internacionales.

Adicionalmente, se había producido la quiebra de varios bancos. Para ser más exactos, desaparecieron ocho entidades financieras, muchas de ellas extranjeras, tales como Scotiabank, Bersa, Velox, Sudameris, la cual se había fusionado con Patagonia, así como Bisel, Quilmes y Sequía.

Esta norma entró en funcionamiento pleno el 3 de diciembre de 2001 y contemplaba una vigencia de 90 días, pero en realidad la pesadilla duró un año entero, porque no fue sino el 2 de diciembre de 2002 cuando cesó el corralito.

¿Cómo funciona el corralito?

Ante situaciones de inestabilidad con una pérdida suprema de la confianza en el funcionamiento de la economía, el sistema bancario y financiero de un país puede ser vulnerado tremendamente.

En ese caso, se adoptan medidas restrictivas que persiguen impedir la realización de retiros nerviosos, de operaciones realizadas en moneda extranjera con el propósito de sacar capitales del país, acción que socava a la moneda local y genera mayor incertidumbre.

Los clientes de las entidades bancarias son los más afectados, por cuanto se establecen las siguientes restricciones, siguiendo el modelo impuesto por Argentina, la precursora del tristemente célebre corralito financiero.

  1. Los retiros de dinero en efectivo son controlados, permitiéndose cantidades muy bajas. En Argentina, durante el corralito de 2001, solamente se permitió a los ahorristas retiros semanales iguales a 250 pesos, o 250 dólares estadounidenses. Incluía este beneficio a titulares de cuentas conjuntas.
  2. Las personas naturales y jurídicas, salvo aquellas relacionadas con el comercio exterior de la nación que ha autorizado el gobierno, tampoco pueden realizar operaciones como transferencias al exterior, pago con tarjetas de crédito o débito internacionales emitidas en el país afectado, así como realización de operaciones financieras, no son libres.

Cabe destacar que en ese entonces la banca prácticamente no tenía restricciones al momento de prestar dinero en dólares.

De hecho, entre 2001-2002 según reportes de la consultora financiera Anker Latinoamérica, los préstamos en moneda estadounidense en Argentina equivalían a cerca del 80% de los depósitos en dicha divisa.

Por eso estalló la bomba, una vez que los ahorristas comenzaron a pedir su dinero masivamente. Entre las limitaciones a la banca durante un corralito financiero tenemos:

  1. Antes que nada, el gobierno de turno establece un marco regulatorio, con la aprobación de una Ley Especial de Convertibilidad, que restringe la libre circulación de divisas, especialmente el dólar estadounidense a través de una reglamentación limitativa.
  2. Imposibilidad de realizar operaciones en la moneda oficial, así como tampoco es posible intervenir en el llamado mercado de futuros ni realizar operaciones de compraventa de divisas, y mucho menos ejercer arbitrios directos o indirectos con activos a plazos.
  3. No es posible ofrecer tasas de interés más atractivas o superiores por los depósitos en la moneda de curso legal.
  4. No se cobran comisiones por la conversión de pesos que se reciben para realizar operaciones de depósitos, pagos y transferencias internacionales en dólares.

¿Por qué se produce un corralito?

Por qué se produce un corralit
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Existen varios escenarios para que se produzca un corralito bancario. La banca, el sistema bancario atraviesa una inestabilidad creciente hasta que cae en default o quiebra y no es suficiente la inyección de dinero, ni siquiera con la venta de activos de los bancos, para pagar la deuda a los acreedores, ni el rescate con fondos públicos.

Se comienzan entonces a establecer negociaciones dirigidas a reducir el hueco fiscal, especialmente con aquellos que reclaman el pago de las acreencias. Mientras tanto, el mercado entra en máxima incertidumbre cuando la masa de ahorristas acude en forma agresiva a tratar de retirar sus fondos, ante la amenaza de perderlo todo.

Esta situación, lejos de ayudar, enferma aún más a la banca. Y por eso sucede el corralito, para tratar de impedir que todos los fondos sean retirados en forma abrupta. El segundo escenario temido es el siguiente:

En economías inestables, enfermas estructuralmente, plagadas de políticas macroeconómicas equivocadas, que lejos de promover la productividad en un mercado libre de restricciones la vulneran con planes y programas de expansión de gasto público.

Para ganar adeptos (populismo) o medidas inflacionarias, desestimulo a la inversión privada con un exagerado control fiscal, etc, es muy probable que la población busque proteger sus bienes y depósitos bancarios a toda costa.

Y es que el Estado, en su desesperación, puede tratar de echar mano del dinero ajeno, afectando inclusive los ahorros disponibles en la banca.  O la banca se impacta, aun cuando las condiciones de insolvencia no existan por ninguna parte.

Aunque no sea ni remotamente factible una intervención de la banca, o su estatización (muy común en países totalitarios, o de ideología comunista), la población así lo cree y es entonces cuando comienza la debacle. Por eso la confianza es vital en una economía de mercado.

Entonces sobreviene una crisis de liquidez que puede desembocar en un desangramiento de los depósitos bancarios, impidiéndose de esta forma un normal desempeño de la banca, cuya principal función: captar dinero para prestarlo, no será posible.

¿Qué consecuencias tuvo el corralito?

Es una medida de obligatorio cumplimiento, por lo que difícilmente un banco puede negarse, tal y como sucedió en Argentina. Fue de alto impacto político, social y económico.

Porque tanto el Presidente Fernando de la Rúa, como todo su gabinete, empezando por el ministro de Economía, Domingo Cavallo, renunciaron a sus cargos, inestabilidad que se prolongó por varios años, al punto de que fueron nombrados otros cuatro presidentes en dos semanas.

  1. El comercio, el crédito público y privado, todo movimiento económico quedó paralizado con el corralito, porque el pago estaba más que restringido, las cadenas de pago se rompieron y la población no tenía cómo responder para sufragar sus gastos más elementales, toda vez que la medida más impopular limitada el manejo de dinero en efectivo, llevándolo a una expresión mínima.
  2. En el caso de los sectores populares, de los más pobres la situación empeoró notablemente, porque tampoco tenían acceso al dinero en efectivo, afectándose trabajos de baja calificación como servicio doméstico, albañilería, jardinería, técnicos de electrodomésticos, fontaneros, etc.
  3. Se produjeron paros sucesivos convocados por las fuerzas productivas, hasta llegar a una huelga general que protestaba las políticas económicas y sociales del presidente De La Rúa, a fin de hacerlo dimitir.
  4. En simultáneo, se produjeron estallidos sociales, saqueos en algunas ciudades argentinas, robos de camiones cargados de comida y mercancía variada en las distintas rutas nacionales, así como bloqueo de vías de comunicación frecuentes que imposibilitaba la fluidez del comercio interno.
  5. Hubo represión gubernamental en las protestas, con un saldo lamentable: murieron en las protestas unas 39 personas en las manifestaciones, 7 de ellas a manos de los agentes policiales. Una declaratoria de estado de sitio, decretada el 19 de diciembre produjo la caída del presidente en ejercicio.

A De La Rúa, siguió la declaratoria de impago o default de la deuda externa argentina por parte del reciente gobierno de Adolfo Rodríguez Saá, quien igualmente tuvo que renunciar en poco tiempo.

Batiendo un récord de una semana en La Casa Rosada, la residencia presidencial, porque no mejoraba la situación y tampoco quiso cancelar las restricciones antes impuestas a la convertibilidad de la moneda.

En enero de 2002 asume Eduardo Duhalde, quien tuvo que enfrentar otra corrida bancaria inusual donde los argentinos en masa lograron colocar su dinero en la banca uruguaya, que después padeció problemas de liquidez derivados de esta situación atípica en su historia.

Con Duhalde fue derogada la convertibilidad a través de la Ley de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario, pero también estableció un nuevo tipo de cambio oficial, fijado a 1,40 pesos el precio de cada dólar estadounidense.

¿Qué pasó con la plata del corralito?

Se produjo una fuga de capitales, conocida popularmente como una sangría de dólares ante la desconfianza de los ahorristas frente a las medidas gubernamentales.

Pero quienes pudieron salvar sus ahorros en distintos instrumentos financieros, recurrieron a demandas intentadas ante los tribunales más de 70 mil personas, sin exageración alguna.

El total del dinero devuelto a una parte de los argentinos afectados el 3 de agosto de 2012 alcanza la suma total de 2.300 millones de dólares estadounidenses, a través de la última cuota de un bono llamado Boden 2012, con una duración de 10 años.

Esa fue la solución al corralito, cuyo costo al Estado argentino alcanzó la suma de 19.600 millones de dólares, entre capital e intereses abonados.

¿Cuál es la diferencia entre el corralito y el corralón?

Cuál es la diferencia entre el corralito y el corralón
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El corralón es conocido como el conjunto de medidas económicas asumidas por el Presidente Eduardo Duhalde en Argentina, de pesificación asimétrica que generaron, según los entendidos, una paralización o congelamiento del sistema bancario nacional.

Mientras el corralito solamente restringido la disponibilidad libre de efectivo, el corralón supuso una serie de medidas destinadas a estabilizar la economía, con instrumentos legales como el decreto llamado reordenamiento del Sistema Financiero.

Donde, a grosso modo, se dispuso que fueran realizadas en pesos todas las obligaciones de dar sumas de dinero, de cualquier causa (incluso por disposiciones judiciales) expresada en dólares u otras monedas extranjeras.

Igualmente, otra medida tomada por Duhalde dispuso que todos los depósitos en dólares y otras monedas existentes en el sistema bancario, fueran convertidos a pesos, a razón de 1,40 dólar (la unidad).

Todas las deudas en dólares fueron convertidas a pesos, no importaba el monto ni la naturaleza de la misma. Se impuso de esa manera la llamada pesificación asimétrica, donde las deudas del sistema financiero se manejaron a razón de un peso por dólar.

Pero los depósitos en moneda extranjera fueron reconocidos por las entidades financieras a razón de 1,40 pesos x cada dólar. La diferencia fue reconocida por el Gobierno con un bono entregado a los bancos, a fin de solventar dicha asimetría.

El corralón finaliza el 2 de diciembre de 2002, cuando el ministro de Economía Roberto Lavagna anunció la liberación de los depósitos retenidos, calculados en la suma total de unos 21.000 millones de pesos. [/su_note]

En diciembre de 2006, la Corte Suprema de Justicia de Argentina , avaló la pesificación al producir una sentencia que reconoció en un caso la devolución de los fondos retenidos a razón de 1,40 pesos por dólar depositado, más la inflación minorista registrada en el periodo + una tasa de interés de 4%.

Dicha sentencia marcó una importante jurisprudencia  a seguir para el resto de los juicios aún pendientes, dando como resultado una cifra de 3,08 pesos por cada dólar .

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